Fotos de todos los homies

Date: 15.10.2018, 17:42 / Views: 33291

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Esta es una entrada larga, con la que no pretendo herir susceptibilidades. Solo quiero analizar en forma un fenómeno que se da entre los extranjeros (no todos) en Japón: la fobia a Japón (valga la redundancia).

Cada quien habla de la feria como le fue en ella. Eso sucede en todos lados, no importa el país ni la región. Es normal y no le veo nada de malo, puesto que cada quien es libre de expresar lo que siente, ya sea para dejar salir el estrés de lo incómodo de una situación o para alabarla y recordar lo bien que se sintió la experiencia.

Tomemos el caso malo, el que siempre se analiza a detalle. Es perfectamente válido, y necesario, quejarse cuando se está inconforme con algo. Si lo hacemos de la forma debida con la persona adecuada, puede que, además de sacar lo que traemos, obtengamos una respuesta a nuestra inconformidad. El problema comienza cuando alguien siente que se le está tratando de forma diferente y comienza a quejarse hasta de las situaciones más minúsculas.

Es bien sabido que en Japón todavía los extranjeros son extranjeros, y que aunque el trato que se les da está cambiando, ese cambio todavía no es visible en muchas áreas. En algunos casos y lugares, los extranjeros son tratados como cualquier otra persona, mientras que en otros, sí se siente el trato diferente, para bien o para mal. Hay muchas situaciones en las que por ser extranjero uno tiene ciertas desventajas de este lado del mundo. ¿La razón? Realmente hay muchas, pero mencionaré solo algunas. Primero analicemos algunas de esas situaciones:

  • 外国人不可. Literalmente “Imposible para extranjeros”. Este letrero es común verlo en inmobiliarias y agencias de bienes raíces. Significa que los extranjeros sencillamente no pueden buscar un departamento o casa en ese lugar.

  • Visa japonesa. Como todo país, Japón tiene sus regulaciones en torno a la visa que les otorga a los extranjeros. Los mexicanos podemos estar en Japón hasta 6 meses sin necesidad de visa (en calidad de turistas). Para otras actividades se requiere la visa apropiada. Hay que estar renovándola cada 1 o 2 años, dependiendo de la visa otorgada. El problema radica en que, incluso a la gente casada con un ciudadano japonés, no le otorgan de inmediato la residencia permanente, por lo que es a veces molesto tener que estar haciendo el mismo trámite cada cierta cantidad de tiempo.

  • Licencia de manejo. Si se tiene una licencia de manejo vigente del país de origen, puede ser que sea posible cambiarla a la japonesa, siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos y se presenten los examenes pertinentes. El proceso es un poco tardado (un mes después de la entrevista que te hacen), pero sencillo y mucho más barato que sacar la licencia desde el principio (cambiarla cuesta en promedio 20,000 yenes; sacarla desde ceros cuesta alrededor de 300,000). El problema radica en que el día que vas a hacer el examen de manejo te citan a la 1:00 pm y siempre te hacen esperar hasta el último, hasta que ya no hay más japoneses qué atender, lo cual sucede por lo general a las 4:00 pm. Si no llegas a la 1:00 pm, te citan para otro día.

  • Contrato de teléfono celular. Una situación muy discutida. Obtener un teléfono celular en Japón implica contratar un plan de servicios. El servicio prepagado es casi inexistente. Los celulares son registrados también para evitar pérdidas o robos. ¿Cuál es el problema? A veces te piden requisitos que un extranjero generalmente no puede (o le es difícil) cumplir, como tener línea de teléfono en casa, tener un aval, etc. En el caso de Smartphones y iPhones, algunas veces te piden tarjeta de crédito. Y hablando de eso…

  • Tarjeta de crédito. Un verdadero circo puede ser conseguir una en Japón siendo extranjero. La razón es la falta de un aval que garantice los pagos.

5 diferentes situaciones, pero curiosamente algunas con puntos en común. Éstas se dan debido a:

  1. Historial de problemas con extranjeros que entran a rentar una casa. Hay japoneses a los que la idea de tener a extranjeros cerca no les agrada del todo. Su principal preocupación es que sean malos vecinos y no cooperen con la paz en la que se intenta vivir en el vecindario. Además, la diferencia de culturas es algo que también se toma en cuenta. Sin embargo, lamentablemente hay extranjeros que realmente violan hasta las reglas más comunes (sacar la basura el día que no se debe, tener la música a todo volumen a altas horas de la noche, no cooperar con las actividades de la colonia, como limpieza, riego, etc.). Incluso hay algunos que, al dejar el lugar donde viven ni siquiera hacen limpieza general y dejan todo tirado y en mal estado, y si no me creen, pregúntenle a Omar como le fue cuando se cambió a una casa que le dejó un vietnamita.
  2. En cuanto a la visa, se debe a extranjeros que causan estragos dentro de Japón, o a aquellos que cometen delitos o crímenes. Y con esto último hablamos por ejemplo de aquellos que intentan meter chicas de su país con visa de bailarina y las obligan a prostituirse o a casarse con japoneses bajo acuerdo de divorciarse después de un tiempo solo para obtener un poco más de tiempo en el país (y seguir prostituyéndose); también, más recientemente, se hace por protección contra entrada de posibles terroristas al país.
  3. No todos los extranjeros pueden hacer el cambio de licencia, y esto es también debido a problemas que se han presentado en el pasado con gente de un mismo país. Por ejemplo, los chinos no tienen esa opción, y si quieren manejar en Japón tienen que sacar su licencia como cualquier japonés, es decir, pagando esa gran suma de dinero y haciendo los exámenes.
  4. Los trámites para obtener un celular a veces implican tener una línea telefónica en casa, lo cual es un proceso algo caro (unos 120,000 yenes) que no realiza ningún extranjero que no planee estar en Japón. Sin embargo, esto todavía es “perdonable”. A veces te piden tu pasaporte para revisar tu visa, y dependiendo del tiempo que te quede vigente es si te dan chance de sacar un teléfono o no, sin importar a veces que tengas viviendo 10 años en el país.
  5. La tarjeta de crédito es difícil de obtener si no tienes un trabajo, y menos si no tienes un aval. Esto es un proceso común en todos los países, creo yo. No obstante, también creo que deberían de revisar si el solicitante tiene otras fuentes de ingreso, como en nuestro caso, una beca asegurada por X cantidad de tiempo.

El trato a los extranjeros

¿Los japoneses discriminan a los extranjeros? La respuesta es: no todos, ni en todas partes. Es un hecho que todavía existen japoneses para los que el extranjero es un estorbo, o es el que quiere llegar a apoderarse de su territorio. No obstante, también hay japoneses a los que les fascina la cultura extranjera y están abiertos a conocer y tratar de entender a los extranjeros con los que tienen contacto. Entonces, ¿por qué tantas quejas de los extranjeros respecto al trato que reciben?

De nuevo: cada quien habla basado en cómo le va. No me hagan caso a mí y lean los comentarios y opiniones de otros extranjeros, no solo mexicanos, viviendo en Japón. Se van a encontrar con que en algunos puntos tienen opiniones en común, mientras que en otros son totalmente opuestas.

Sin embargo, sí es necesario apuntar el hecho de que, bueno o malo, hay ciertas partes en donde el trato al extranjero es diferente. Ya mencioné arriba el caso del cambio de la licencia de manejo. Otros casos son los siguientes:

  • iPhone. Uno reciente. Sabiendo que uno de esos en Japón es casi casi inútil en comparación con los teléfonos que aquí se ofrecen, muchos extranjeros buscan tener el suyo. Sin embargo, Softbank (la compañía que los distribuye) no lo pone tan fácil… o al menos depende de la tienda a donde se acuda. Resulta que hay lugares en donde a uno como extranjero le ponen una serie de condiciones para poder adquirir uno, mientras que en otros lugares te tratan como a cualquier otro cliente. Incluso hay una página que dice exactamente qué es lo que sucede y tiene comentarios tanto positivos como negativos: http://www.japanprobe.com/?p=5106 (está en inglés). Lo curioso de esto es que en la página oficial de softbank (en japonés) se especifica claramente que con solo presentar UNO de los documentos que ahí se listan es suficiente para poder solicitar el crédito a 2 años para el telefonito. Yo paso. La poca funcionalidad del iPhone en Japón es el punto decisivo para simplemente no voltearlo a ver.
  • Trabajo y situación laboral. Meterme en este tema es entrar en mucha más polémica. Iré al grano: hay jefes para los que simplemente un extranjero es totalmente indeseable en sus empresas. ¿Por qué? La respuesta a esto viene de la boca del presidente local de una compañía banquera muy famosa en todo Japón:
    Los extranjeros han visto el mundo; saben lo que quieren, saben lo que necesitan, y por eso exigen, justamente, mucho a su favor. Como jefe de empresa, a mí me conviene más un japonés, especialmente uno recién salido de la universidad que no sepa nada, porque es 100% moldeable. Lo puedo entrenar como yo lo necesito y él nunca tendrá la necesidad de pedir más porque para él no habrá más. Podrá cambiar de trabajo después, pero eso será en muchos años. Nosotros tenemos varios temores respecto a los extranjeros: 1) Muchos de ellos solo quieren trabajar para obtener experiencia y están pensando en regresar a sus países en un par de años. 2) Tienen su manera de trabajar, y esto ocasiona que sea difícil que se acople al ambiente de la empresa. 3) Si un extranjero sabe mucho, tampoco nos conviene puesto que tendríamos que pagarle más.

    Puedo seguirle con todo lo que saqué de una plática que dio el señor referido junto con otro presidente de otra compañía, pero por hoy lo dejamos aquí. Ese pensamiento es arcaico, pero sigue vigente en muchos lugares. Básicamente es: si eres extranjero, los trabajos en donde vas a serlo son contados. En los demás, tienes que prepararte a ser tratado como japonés, es decir, a sufrir jornadas de trabajo largas, a soportar regaños y a veces caprichos de tus superiores (léase “gente que entró a la empresa antes que tú, aunque tengan el mismo puesto”), a ser servicial y sobre todo humilde. Este cuadro no le sienta bien a casi nadie de los extranjeros que quieren conseguir trabajo en Japón, especialmente como profesionistas. Trabajos de medio tiempo, o aquellos en donde no se necesita tener un título, como profesor de idioma, cocinero, mesero y similares, son otra cuestión diferente, pero también en ellos existe a veces la discriminación.
    Para fortuna de todos, al menos yo conozco varias personas extranjeras que han entrado a trabajar aquí y les ha ido muy bien, no han sufrido de pensamientos como el anterior o políticas extrañas solo por no ser japonés.

  • Tiendas y establecimientos. Muy pocos, pero todavía existen algunos en donde te ven y no te tratan igual que los demás clientes… ¡porque creen que no sabes japonés y ellos no saben inglés! Parece chiste, pero es en serio. Normalmente cuando entras a un establecimiento el staff tiene la obligación de darte la bienvenida y de estar a tu disposición para cualquier cosa que necesites. Si no lo hacen, puedes quejarte, con la seguridad de que realmente va a haber un cambio. La típica es que te dicen en tono muy seco “Eigo hanashimasen” (“No hablamos inglés”) y con eso se quieren excusar del cambio (que no debería ser). Insisto: esto está cambiando y es raro que algo así suceda.

Por lo general, los japoneses se sienten contentos de tener gente de otras culturas a su alrededor siempre y cuando no alteren su forma de vida y se metan con sus costumbres. Están impacientes por conocer cómo es la vida fuera de su país, pero no les gusta escuchar quejas a diestra y siniestra. Claro que entienden que las culturas son diferentes, pero cuando alguien comienza a atacar al sistema japonés, no es raro que los japoneses se comiencen a alejar de esa persona. Hay que tener tacto, y saber cómo criticar inteligentemente. La mayoría de personas con las que he discutido al respecto siempre terminan por asentir y mencionar que “muchas cosas del Japón de antes tienen que cambiar“.

Intolerancia

Y no va nada más del lado de los japoneses. Muchos problemas entre extranjeros y japoneses en los que me ha tocado entrar o ser intermediario se deben a la falta de tolerancia de uno de los dos bandos. ¿Como pueden ser intolerantes los extranjeros? Fácil: si no se hacen las cosas como ellos están acostumbrados a hacerlas, se molestan. Los siguientes son casos que me he enterado o de los que he sido partícipe (como tercera persona por lo general).

  • Una vez acompañando al supermercado a un extranjero que ya tenía poco más de un año aquí. Llegamos a la sección del pan, y vimos un pan de mesa riquísimo (imaginen el pan Bimbo o Wonder, pero recién horneado). Uno de esos empaquetados cuesta unos 180 yenes (de 6 rebanadas). El extranjero fue directamente por el pan, lo tomó con las pinzas y con las mismas pinzas lo estuvo prácticamente apachurrando, al grado de casi casi partirlo. Es comprensible que uno llegue y palpe el pan para ver qué tan suave está, pero no que llegue a perforarlo. Total que no dije nada porque pensé que lo iba a comprar. Lo tomó en su charola y lo llevó a la caja para pagarlo. Cuando le dijeron el precio, el sujeto simplemente dijo “¡Está muy caro!”, se dio la media vuelta, y se fue. El panecito costaba 350 yenes. Obviamente la persona de la caja había visto lo que le había hecho al pan y con justa razón se molestó, pero al sujeto este ni le tibió. Yo ahí con cara de “¿y qué hago?”. Total que a fin de cuentas la chava de la caja ya no dijo nada, metió el pan a la oficina y todo quedó ahí, mientras que el sujeto reclamaba “¿cómo puede estar tan caro si el empaquetado cuesta la mitad de eso?”, y todavía molesto porque le habían reclamado. Resultado: no vuelvo a ir de compras con él.
  • En el festival cultural de otoño en la universidad, una vez me hice cargo del puesto de los estudiantes extranjeros. Era el presidente, así que se me hizo justo quedar a cargo y dejar que quienes quisieran vender comida típica de su país lo hicieran y ganaran un poco de dinero. Como en todo evento en Japón, los organizadores son muy estrictos en cuanto a seguridad. Una de las reglas era que siempre debería estar al menos una persona de las que estaban en la lista de participantes en el puesto. Yo me había quedado a dormir ahí a la intemperie (dentro del puesto) junto con un amigo, para cuidar las cosas, por 2 noches. El último día siempre se hace un concurso de bingo. Les dije a los demás que si se quedaban en la tienda mientras yo salía a ver si ganaba algo, y me dijeron que sí. Les hice hincapié en que no deberían dejar el puesto solo porque nos (me) iban a multar, y todos dijeron que sí. Creo que ya se imaginarán qué pasó: llegaron a inspeccionar el puesto, no había nadie, me mandaron llamar, me pusieron una regañada de aquellas y me querían multar (creo que con 50,000 yenes) por la falta cometida. Como pude me disculpé y me la perdonaron, pero los otros monitos ni sus luces. Cuando aparecieron, les puse una regañada que yo creo que ni a mis sobrinos les he gritado tanto. Y ellos todavía diciéndome: “Lo sentimos. Solo salimos por un momento y pensamos que no pasaría nada…”.
  • Una típica: llegar tarde. En Japón la puntualidad es muy respetada. Si te dicen que estés a las 2, tienes que estar a la 1:50, o por muy tarde a la 1:55. Si son las 2 y no has llegado, te comienzan a hablar por teléfono para preguntarte por qué vas tarde. Llegar 5 o 10 minutos tarde es intolerable y hay gente que simplemente no espera. Si un evento dice que comienza a las 2, realmente comienza a las 2. Muchos extranjeros se molestan por esto y de ahí salen las críticas de “los japos no aguantan nada”, “¡bah! si solo fueron 10 minutos los que me tardé”, “¡qué gente tan intolerante!”, etc., etc.
  • Otra típica: la separación de la basura. Pretextos más comunes: “En mi país no se separa la basura. ¿Para qué molestarse?”, “No sirve de nada. Yo nunca lo hago”, “No tengo tiempo y mejor tiro todo en la basura orgánica”. Hay gente que llega a molestarse de verdad cuando se le exige que separe su basura, y la molestia es porque no se está acostumbrado a hacerlo.

Simples ejemplos. Pero sin duda, el siguiente punto es el más recurrente y el más polémico (para algunos).

El idioma japonés.

Situación: Vas a ir a X país a vivir por mínimo 3 años.
Pregunta 1: ¿Es necesario aprender el idioma, aunque sea un poco, que se habla en X país?
Pregunta 2: ¿Es necesario que la gente de X país hable inglés, o mejor, tu lengua materna, para facilitarte la vida?

¿Qué responderían ustedes a las 2 preguntas? Creo que lo lógico es 1) Sí, 2) No. ¿Por qué? Porque si bien es cierto que la universidad (o el trabajo) al (la) que vas tiene la obligación de comunicarse contigo en inglés (en el caso de que el idioma sea otro), la gente fuera de ahí no tiene por qué aprender otro idioma nada más para hacernos la vida más fácil. Sí , sería bonito llegar a las tiendas y que te hablaran en inglés y tuvieran toda la información en inglés, pero, al menos en Japón, la realidad es otra.

Japón es una cultura muy diferente a la nuestra, y el idioma tampoco facilita mucho las cosas. Venir a este país con la idea de que con inglés vas a poder moverte es errónea. Es cierto: los japoneses saben que su idioma es difícil y tratan de la mejor manera (en la mayor parte de los casos y lugares) de atenderte aunque sea a señas, porque ni ellos hablan buen inglés ni un extranjero habla buen japonés (por lo general, sabemos que hay excepciones). Esta actitud hace que uno sea haga flojo y que crea que no es necesario aprender el idioma, ya que, es cierto, se puede sobrevivir sin mucho japonés… hasta que algo sucede.

A menos que uno sea el más suertudo del mundo y nunca le pase nada malo, siempre habrá situaciones difíciles: un producto defectuoso que hay que ir a cambiar, una aclaración en una cuenta que está mal y están cobrando de más, o incluso indicar qué y cómo te duele cuando te sientes mal y vas a un hospital. Cuando uno no puede expresar exactamente lo que quiere, se crea estrés, y ese estrés se acumula hasta que de plano tiene que salir, ya sea en forma de ira, depresión, risa incontrolable, etc. Reclamos como “¿por qué nadie habla inglés?”, “¿con quién me dirijo si no puedo decir qué es lo que tengo?”, “El inglés chafa de los japoneses no se entiende”, “¡qué falta de tacto al no poner los letreros en inglés”, y ahí pónganle, son comunes y el pan de cada día por acá. Pero, ¿quién tiene la obligación? ¿Uno por ser extranjero o ellos por aceptar extranjeros? No estamos hablando de venir como turista, sino de vivir aquí por mínimo un año.
Gracias a que hay gente que siempre está dispuesta a ayudar (y de la mejor manera), muchos extranjeros resuelven sus problemas; no obstante, pienso que no es pretexto para no echarle ganas a aprender el idioma. Dentro de la universidad yo puedo exigirle (y de hecho lo hice) a la dirección que envié TODA la información tanto en japonés como en inglés. En la ciudad, yo no puedo exigirle al ñor de la tienda departamental que hable inglés o que consiga a alguien que hable inglés. Cierto: si hubiera alguien, las ventas subirían, porque la mayoría de extranjeros irían a comprar ahí, pero generalmente eso no se da.

El inglés de los japoneses es telegráfico. Entienden mucho gracias a que lo estudian por 6 años, pero solo lo entienden leído. Si se trata de escuchar o de hablar, definitivamente ambos, japonés y extranjero, van a tener problemas tratando de entender qué es lo que se quiere expresar. Muchos extranjeros mejor “se rinden” y prefieren preguntar en japonés (telegráfico muchas veces también). El japonés promedio es servicial, y por lo general te ayuda en lo que puede, pero no esperen mucho de su inglés, porque se van a decepcionar.

Citas de extranjeros residentes en Japón respecto al idioma japonés (que yo he escuchado).

  • Aprender japonés es una pérdida de tiempo.
  • Llevo casi 10 años aquí, y aún así no he aprendido japonés (Nota: pero depende de alguien que siempre le traduzca cuando se presenta alguna situación).
  • Los kanji son muy imprácticos. No tienen razón de ser.
  • Yo hablo varias de las lenguas más difíciles del mundo: pakistaní, árabe, alemán, ruso, y todas, incluyendo el inglés, fueron por mi cuenta. Mi método consiste en conocer el alfabeto del idioma, agarrar diccionarios y libros, aprenderme las letras y comenzar a formar palabras. Es un método sencillo y práctico. Pero el japonés, simplemente es imposible por tantas letras que tienen. No es lógico y no lo voy a aprender.
  • (Del papá de un amigo, en México) Los japoneses cuando hablan no se entienden nada, pero cuando nadie los ve, se hablan en español para poder entenderse.
  • ¿Para qué aprender japonés si solo voy a estar aquí otros 3 años?
  • No pienso aprender japonés porque, cuando me vaya, me será totalmente inútil, ya que no se habla en ningún otro lugar.
  • Quiero ir a comer en un lugar típico japonés, que sea todo japonés y que me haga sentir en Japón, pero que tengan menú en inglés.

¿Y todo esto para…?

Los factores arriba mencionados influyen para que los extranjeros se formen su idea sobre Japón. Los que se forman la idea mala terminan por odiar el país, por tener siempre estrés al momento de salir a algún lado, y por quejarse de todo lo que los japoneses hacen diferente. Se crea algo que podría ser nombrado “Japanofobia” (un derivado de “xenofobia”, jeje). Cada quien es libre de pensar lo que quiera, pero quienes comienzan a sufrir de esto generalmente no disfrutan su estadía aquí.

No es que los japoneses sean una perita en dulce, ni que los extranjeros no tengan razón en varios de sus puntos. Se trata, y voy a lo mismo, de tolerancia, y lamentablemente, como extranjeros, nos toca ser más tolerantes a nosotros, sin que esto quiera decir que los japoneses no deban serlo, solo que ellos están en casa, y a nadie de aquí creo que le guste que alguien llegue a su casa y quiera imponer sus reglas. Las costumbres y forma de vida en este país son completamente diferentes a lo que estamos acostumbrados, y si no estamos preparados para afrontarlas y, hasta cierta medida, aceptarlas, posiblemente venir a Japón no sea una buena idea del todo. Si ya están aquí, entonces, ¡traten de disfrutarlo! Hay que reclamar y enojarse cuando sea necesario, no hay que dejarse hacer menos (que seamos extranjeros no quiere decir que seamos inferiores, aunque haya japoneses que así lo creen), pero también hay que aprender a ser tolerantes. Hay que saber qué, cómo y cuándo criticarlo.

A mí me molesta sobremanera que algún japonés intente pasarse de listo con un extranjero porque éste no entiende japonés, o que lo insulte sin que éste se de cuenta, y cuando eso sucede sí meto las manos, porque no es justo. Me molesta que un japonés nos haga menos porque no somos de su “raza”, y me molesta que haya tratos diferentes a los extranjeros en cualquier ámbito. De la misma manera, me es difícil comprender a la gente que se queja de Japón por razones como las arriba expuestas.

Si piensan venir a vivir a Japón, tomen en cuenta lo mencionado. A lo mejor les puede servir de algo. Si ya están en Japón, ¡disfruten su estancia! Bien o mal, este país nos ofrece una experiencia inolvidable. Tratemos de que sea más llevadera (sin dejarnos hacer menos, claro).





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