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Date: 16.10.2018, 13:29 / Views: 42363

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Los riesgos de la operación de próstata serán algunos comunes a todos los que se producen en cualquier procedimiento quirúrgico y otros específicos de la dolencia, en este caso próstata, que se tiene que mejorar. Pero empecemos por saber exactamente qué es la próstata y cuándo comienza a dar problemas a los hombres.

La próstata es una glándula que está en el sistema reproductivo masculino y que es responsable de ayudar a producir semen, el líquido que lleva el esperma. La próstata envuelve el conducto que lleva la orina desde la vejiga al exterior del organismo. Una persona joven tendrá una próstata del tamaño de una nuez. Con los años aumentará de tamaño. Cuando la próstata se agranda mucho, empieza a dar problemas. Esto suele ocurrir a partir de los 50 años de edad. Es por ello que edad y problemas de próstata suelen ir unidos. Pero también se producen otros tipos de problemas en la próstata:

  • Inflamación producida, casi siempre, por bacterias. Esto se conoce como prostatitis.
  • Cáncer de próstata. Es un tipo de enfermedad que, si se detecta con tiempo, responde mejor al tratamiento.
  • Agrandamiento de la próstata. Esto es lo que hemos mencionado antes que se origina en el hombre adulto y causa goteo después de orinar o la necesidad de miccionar con frecuencia, sobre todo por la noche. Esto se conoce como hiperplasia prostática benigna.

Resección transuretral de la próstata

Esta cirugía tiene como objetivo tratar los síntomas de un agrandamiento de próstata. Para conseguirlo se extirpa la parte interna de la glándula prostática.

Este tipo de procedimiento quirúrgico también se conoce con otros nombres como:

  • Hiperplasia benigna de próstata.
  • Resección de próstata mínimamente invasiva.
  • Prostatectomía simple.

Esta cirugía dura aproximadamente una hora. Para que el paciente no sienta dolor alguno puede recibir anestesia general o raquídea -con esta estará despierto pero relajado y sin dolor-.

El cirujano comenzará la operación introduciendo un aparato llamado cistoscopio en el conducto que lleva la orina desde la vejiga hasta fuera del pene -este conducto es la uretra-. Después colocará una herramienta especial para cortar a través del cistoscopio y extirpará la parte interna de la glándula prostática utilizando electricidad.

Motivos para esta cirugía de próstata

Si el paciente tiene hiperplasia prostática benigna, el médico aconsejará esta operación. Esto significa que la glándula prostática se ha agrandado demasiado y puede ocasionar problemas al orinar. Esto ocurre con el paso de los años. Por eso, el médico para evitar estas complicaciones aconseja esta cirugía con la que se quita parte de la glándula prostática y con la que se persigue que los síntomas mejoren.

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No por tener más de 50 años se le aconseja a un adulto esta operación, pues para que sea así debe presentar unos síntomas:

  • Problemas para vaciar la vejiga.
  • Frecuentes infecciones urinarias.
  • Sangrado de la próstata.
  • Agrandamiento de la próstata con cálculos en la vejiga.
  • Micción muy lenta.
  • Riñones dañados.
  • Frecuentes micciones nocturnas.
  • Problemas para controlar la vejiga por el agrandamiento de la próstata.

Antes de la operación el médico recomendará al paciente que cambie su forma de comer o beber. Además, podrá pedirle que tome ciertas medicinas. Probablemente también necesitará extirpar la próstata si ninguna de estas recomendaciones funciona.

La resección transuretral de la próstata es una de las clases más comunes de cirugía de la próstata pero no la única, pues existen otros procedimientos.

Para que el médico recomiende al paciente operarse con este tipo de cirugía deberá tener en cuenta los siguientes factores:

  • Salud de la persona.
  • Cirugía que le puede ir mejor.
  • Tamaño de la glándula prostática.

Riesgos de la operación de próstata

Como expusimos al principio de este artículo, y dentro de los riesgos de la operación de próstata, hay algunos comunes a cualquier cirugía como los siguientes:

  • Problemas respiratorios.
  • Coágulos de sangre en las piernas que pueden ir a los pulmones.
  • Infección -en la herida quirúrgica, los pulmones, vejiga o riñón-.
  • Sangrado.
  • Ataque cardíaco.
  • Accidente cerebrovascular -durante la cirugía-.
  • Reacciones a las medicinas.

Los riesgos específicos de la operación son:

  • Dificultad para controlar la orina.
  • Pérdida de la fertilidad del semen.
  • Problemas de erección.
  • Eyaculación retrógrada -el semen va a la vejiga en lugar de salir por la uretra-.
  • Estrechamiento de la uretra por el tejido cicatricial -estenosis uretral-.
  • Acumulación de agua durante la cirugía -síndrome de resección transuretral-.
  • Daño a órganos y estructuras internas.

Antes de la operación de próstata

El médico realizará al paciente un examen físico y completo. Además, le pedirá que trate y controle otras enfermedades que tuviera como:

  • Diabetes.
  • Hipertensión arterial.
  • Problemas del corazón o los pulmones.

Si la persona fuma, deberá dejar este hábito semanas antes de la operación.

El médico deberá conocer todo lo que el paciente esté tomando, tanto medicinas como vitaminas y otros suplementos, incluso los que haya comprado sin una receta.


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Las semanas antes de la cirugía podrá solicitarle que deje de tomar medicinas como que dificulten la coagulación de la sangre.

El día de la cirugía, el médico le dirá si puede tomar algún fármaco. Además no deberá comer nada después de la medianoche de la noche antes de la operación. El paciente tomará acompañado de un sorbo de agua las medicinas que le haya recomendado el médico.

Postoperatorio

La persona operada estará en el hospital de 1 a 3 días. Después de la cirugía deberá llevar un sonda pequeña en la vejiga para eliminar la orina. La vejiga podrá ser limpiada con líquidos -irrigada- para dejarla libre de coágulos. La orina saldrá con sangre al principio, pero luego esta desaparecerá en unos días. El médico podrá emplear una solución especial para enjuagar la sonda y evitar que obstruya con la sangre. La sonda se quitará pasados de 1 a 3 días.

El paciente podrá volver a comer de forma normal inmediatamente. Al día siguiente de la operación podrá volver a caminar poco a poco y muy poca distancia.

  • El personal sanitario ayudará al paciente a cambiar de posición en la cama.
  • Le enseñará ejercicios para mantener la sangre circulando.
  • Le ofrecerá técnicas para toser y respirar profundamente -esto lo tendrá que hacer de 3 a 4 horas-.

En resumen, enseñarán al paciente cómo cuidarse tras el procedimiento.

Seguramente necesitará utilizar unas medias apretadas y un dispositivo respiratorio para mantener los pulmones despejados.

Para terminar, puede que se le den medicamentos con los que se le alivie los espasmos vesicales.

Conclusión

En conclusión, este tipo de operación consigue en la mayoría de los casos aliviar los síntomas que provoca un agrandamiento de la próstata. Es una clase de intervención quirúrgica que va muy bien y que soluciona estos problemas.

Hasta aquí hemos expuesto los riesgos de la operación de próstata en el caso de una resección tradicional. Pero con los avances de la cirugía hay otra forma de operar el problema de próstata, que es el que trataremos a continuación.

Resección de la próstata mínimamente invasiva

Esta cirugía, al igual que la tradicional, se utiliza para quitar parte de la glándula prostática. Con ella también se trata un agrandamiento de la próstata. Pero en este caso no se realiza ninguna incisión en la piel y se realiza con diferentes procedimientos.

¿Qué técnica se emplea?

Los avances de este tipo de cirugía han hecho que se pueda realizar en el consultorio médico o en una clínica de cirugía ambulatoria.

La forma de abordar el problema del agrandamiento de próstata dependerá del tamaño que tenga esta y del motivo que la hizo crecer. También se tendrá en consideración cómo se encuentre de salud el paciente y el tipo de cirugía que prefiere.

Todos estos métodos se hacen pasando un instrumento por la abertura del pene -meato-. El paciente recibirá:

  • Anestesia general -dormido y sin dolor-.
  • Anestesia raquídea o epidural -despierto pero sin dolor-.
  • Anestesia local y sedación.

Las formas de cirugía que hay son:

Ablación transuretral con aguja

Es un procedimiento quirúrgico en el que el cirujano pasa agujas hasta la próstata. Estas agujas las calienta con ondas sonoras de alta frecuencia y así también al tejido prostático. Después de esta operación, el paciente puede necesitar que le coloquen un tipo de sonda especial -de Foley- en la vejiga para ayudar a drenar la orina después de la cirugía de 3 a 5 días.

Electrovaporización transuretral

Con un instrumento que transmite corriente eléctrica de alto voltaje se destruye el tejido prostático. El paciente tendrá una sonda vesical que se le retirará unas horas después del procedimiento.

Incisión transuretral

El cirujano realiza pequeños cortes en el que está la próstata con la vejiga. Esto ensancha la uretra. El procedimiento en sí dura entre 20 y 30 minutos y muchos pacientes pueden volver a casa el mismo día. La completa recuperación no se consigue hasta que han transcurrido de 2 a 3 semanas.

Prostatectomía con láser

En este tipo de cirugía el médico puede tardar una hora en llevarla a cabo. El láser destruye tejido de la próstata que obstruye la abertura de la uretra. El paciente podrá volver a su hogar el mismo día. También puede necesitar una sonda -tipo Foley- en la vejiga para drenar la orina -la llevará unos días después de la cirugía-.

Termoterapia transuretral por microondas

Con este método se libera calor gracias al uso de pulsos de microondas que destruyen el tejido prostático. El médico insertará la antena de microondas por la uretra.

Motivos para realizar esta operación

Los motivos para utilizar estos tipos de cirugía son los mismos que vimos con la tradicional, esto es, para disminuir una próstata muy agrandada que impide orinar bien al paciente o le crea infecciones urinarias. El quitar toda o una parte de la próstata puede mejorar estos síntomas. Como en el caso de la cirugía tradicional de próstata, en esta el médico antes de operar recomendará al paciente que cambie su forma de beber y comer y le recetará medicinas para mejorar estos síntomas. Pero si no lo hace, le aconsejará la extirpación de la próstata si le causa problemas como:

  • Retención urinaria.
  • Infecciones urinarias repetitivas.
  • Sangrado de próstata.
  • Cálculos en la vejiga con agrandamiento de próstata.
  • Micción lenta.

Riesgos de la operación de próstata

Los riesgos de la operación de próstata en estos tipos de procedimientos son iguales a los de la tradicional y consisten en unos generales como:

  • Problemas respiratorios.
  • Coágulos de sangre en las piernas que pueden ir a los pulmones.
  • Hemorragia.
  • Ataque cardíaco o cerebral durante la cirugía.
  • Infección.
  • Reacción a los medicamentos.

Otras complicaciones de este tipo de cirugías pueden ser:

  • No mejorar los síntomas.
  • Problemas de impotencia.
  • Paso de semen a la vejiga en vez a la uretra -eyaculación retrógrada-.
  • Incontinencia.
  • Estrechamiento de la uretra a causa del tejido cicatricial -estenosis uretral-.

Resultados de la operación

La mayor parte de estos procedimientos pueden aliviar los síntomas de una próstata agrandada. No obstante, existe la probabilidad de que se tenga que volver a practicar la misma cirugía pasados de 5 a 10 años desde que se realizase la primera resección transuretral de la próstata.

Algunas de estas cirugías menos invasivas que la tradicional pueden resultar mejor porque pueden provocar menos problemas con el control de la orina o en el funcionamiento de los órganos masculino en el acto sexual.

El médico será el que establezca si es mejor un procedimiento u otro.

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Aun así, después de la cirugía el paciente puede tener durante un tiempo:

  • Ardor al orinar.
  • Sangre en la orina.
  • Necesidad de miccionar con frecuencia.

Conclusión

En resumen, el diagnóstico precoz ayudará a mitigar los problemas de próstata con fármacos e incluso que no se necesite operar todos los casos, reduciendo el número de estos a la mitad. Los tratamientos con productos químicos de síntesis o extractos vegetales buscan que el paciente pueda mejorar.

No obstante, cuando la vejiga sufre una obstrucción y los medicamentos ya no funcionan, el médico suele determinar que es el momento de aplicar la cirugía aun considerando los riesgos de la operación de próstata. Según la salud del paciente y sus preferencias, se decantará por un tipo u otro.





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