Fotos para pintar al oleo

Date: 21.10.2018, 14:22 / Views: 41192


Saludos a todos, amigos y creadores de Aprende Seducción

Me he incorporado  hace solamente unos días, a los lectores de esta fantástica web, pero he devorado todo lo que en ella está escrita en un santiamén. No quisiera prodigarme demasiado en halagos -o peloteos, si lo prefieren, pues siempre juzgué de deleznables los eufemismos-; así que planteo directamente mi consulta.

Lo cierto es que rondo ya el cuarto de siglo, y uno nunca piensa que estas historias absurdas de adolescentes llenos de granos, vuelvan a ocurrirle a él. En efecto y mal que me pese, estoy enamorado; perdidamente y hasta la médula. Aunque no sé si más que de enamoramiento, debiera hablar de obsesión o de una enfermedad sicológica… Ruégoles tengan a bien esclarecérmelo.

Un día, observé a una chica extraña, o más bien distinta, que por sus gestos, forma de moverse, mirada, etc.; me llamó la atención más de lo que suele hacerlo cualquier fémina que ni siquiera se conoce.

Urdí una estratagema tan aparatosa como bien hilada y al final conseguí contactar a aquella chica sin que ésta sospechara que ya estaba colgado de ella, incluso antes de haber intercambiado ni una sola palabra.

No sé si es una cuestión de autosugestión, locura o rematada casualidad. Sin embargo, lo que sí que tengo claro, es que descubrí poco a poco, que respondía a todo lo que siempre había soñado en una mujer; a pesar de haberla descubierto en un momento en que acababa de salir de una relación bastante larga -sobre todo, teniendo en cuenta lo que duran hoy día- y ello no resultó un óbice para que olvidara no sólo mi ex-novia, sino todas las demás mujeres del mundo y hasta al primer amor, cuyo recuerdo afirman que jamás nos abandona.

No le gustaban los mismos temas que a mí; sino que más bien la apasionaban esos, y muchos otros. Era una auténtica experta y una conversadora sagaz, que me podía mantener sin ningún esfuerzo, horas y horas charlando con ella, mientras una sonrisa indeleble permanecía en mis labios.

Desde el principio, no albergué la más mínima esperanza. No es que me considere un fracasado sentimental; he cosechado éxitos, eso sí, moderadamente; y ligar nunca ha sido un tema que me preocupe demasiado. Me bastaba con no pasar varios meses a pan y agua; así que dedicaba el tiempo a escuchar música, leer, escribir y un sinfín de pequeñas pasiones que a pesar de no ser dignas de ser nombradas, me convertían en una persona feliz a mi manera.

Para mi mala fortuna, la chica en cuestión, si bien no daba ni muchísimo menos, la sensación de estar “en el bote”, me mantuvo expectante durante largos meses. Jamás me habló de que estaba enamorada de otra persona o de sus escarceos amorosos… Eso ya lo haría después… Más no conviene avanzar acontecimientos.

So pretexto de ver a un mal amigo que -con perdón-, me caía como una patada en los cojones; me planté en su ciudad. No dormí desde varios días antes, mas tampoco me preocupaba demasiado, ya que es algo a lo que me hallo sobradamente acostumbrado.

La conocí, hablamos… No sé en qué momento empecé a parecerle un estúpido, o cuándo se disipó la última gota del interés por mí que hace tan poco atrás, fingió o demostró. Como ella jamás había reparado en mí, no sé si fue mi físico, la inseguridad o el hecho de que ante ella, siempre encuentre la manera de parecer la persona más gilipollas del mundo -si es que no lo soy-. Probablemente se trate de un popurrí de todo ello.

Pasé un día con ella, y pasé la noche -o la madrugada- en su habitación; aunque en una especie de camastro plastificado. Se había cogido una borrachera impresionante -adoro ese tipo de mujeres viciosas, que no dejan de fumar y de beber, ¿a alguien más le ocurre?-. Quise mantenerme un poco más fresco, como gallo en corral ajeno.

Esperé a que se durmiera y me senté sobre la cama. La observé largo rato sin quitarle el ojo de encima, estudiando su fisonomía y el ritmo de su respiración.

No soy estúpido. Sabía que las cosas no marchaban bien, pero por otra parte, creí que no perdía nada por intentar algo. Jamás ninguna chica me ha retirado la cara. Antes de besarlas, siempre procuro establecer cierto contacto y confianza, que me garanticen más o menos el éxito.

Puse brevemente mi mano en su cintura, mientras caminábamos a un sitio para desayunar. No correspondió a mi gesto, y supongo que tampoco hizo ninguna observación, no sé si por vergüenza, o porque debía tener una resaca de aúpa. La elogié no muy descaradamente, y se limitó a sonreírme sin decir nada más. Me di cuenta que estaba de mí hasta las narices.

Había pasado con ella casi 24 horas seguidas, así que en lugar de hacerme aún más pesado, la dejé ir a casa y le dije que ya la llamaría al día siguiente.

Vuelvo a repetirlo: No soy imbécil integral, ya entendía que aquello no acabaría con ella colgada de mi cuello, ni tan siquiera con un mínimo besito.

De todas formas, y como realmente me gustaba; aunque sólo fuera por contemplarla cara a cara de nuevo, antes de volver a mi ciudad; la llamé. Y la volví a llamar. Y de nuevo otra vez. Y le escribí un mensaje, o tal vez alguno que otro más; salidos de tono, he de añadir Cuanto más me ignoraba y más claro me ponía que no quería volver a verme, más lo deseaba yo. Me emborraché, me drogué y me deprimí a gusto lo que supuestamente era un “viaje de placer”.

Como a fin de cuentas no llevo camisa de fuerza ni jamás he recibido una denuncia por acoso; supe cuándo pararme. Era la primera vez que me pasaba en veintitrés años. Así que procuré tomármelo con la mayor prosopopeya posible. Le escribí un correo electrónico antes de abandonar su ciudad. Como sabía de buena tinta -no me preguntéis cómo- que lo había leído, pero no contestado; conseguí hablar con ella a traición -es decir, llamándola con número oculto.-

Me contestó:

“Oh, no te ralles. Claro que no estoy enfadada, etc. etc”. Ni se me ocurrió mencionarle que quería volverla a ver. Por supuesto, tampoco dijo nada al respecto.

Pasaron meses sin noticias suyas. Se me hicieron siglos. Perdí muchísimo peso, dejé de estudiar y de ir a clases;  me pasaba el día fumando porros. Le volví a escribir otro correo electrónico largísimo -como veis, soy un as en eso de escribir ladrillos-, que finalmente sustituí por otro más corto, conciso y superficial, al que nunca contestó.

Un día volvió a aparecer por el MSN, y no daba crédito. No sabía si hablarle o no, pero al final, con las manos trémulas, mantuve una conversación corta que no tenía nada que ver con las explicaciones que decidí no pedirle nunca -y creo que esto, fue el único acierto que tuve por mi parte.-

Volvimos a hablar. De nuevo a horas intempestivas. Cada detalle de ella abría un nuevo universo ante mis ojos.

La vi por última vez ayer. No traté de agasajarla inútilmente con cumplidos ni nada por el estilo. Estaba allí, tomándose algo, con algunos amigos más y yo. Procuraba apartar la vista de su cara, aunque a veces creo que la miraba durante más tiempo del normal -¿Serían obsesiones mías?-

Le dije adiós sin darle un beso en la mejilla. Sin mirar quizá por vez última, su silueta desaparecer.

Esa misma noche dormí  con una chica en mi cama; y no sé cómo de habitual es esto en otros hombres, pero yo es la primera vez que no intento meterle mano. No es que no fuera atractiva o que no me gustara, sino que no hallaba el momento de besarla. Tampoco ella dio el primer paso -aunque a eso estoy más acostumbrado-, así que dormimos simplemente, o al menos, ella lo hizo mientras yo no cejaba de cavilar sobre mi nuevo “monotema”.

Mi autoestima estaba por los suelos y dudaba incluso si sería capaz de conseguir una erección, teniendo la cabeza tan en otra parte. Me confirmé que a veces, ni tan siquiera un clavo saca a otro clavo.

A mi parecer, he destacado, a lo largo de mi exposición, cuáles han sido mis errores; y les ruego si tienen la bondad, que me señalen si cometí algún otro.

No obstante, el principal motivo por el que escribo esto, no es para conseguir algo imposible como sería, conseguir que sintiera algo por mí esa chiquilla tan guapa, inteligente, coqueta y singular, que me ha hecho perder la cabeza; sino para saber cómo se olvida a alguien así. Desde que la conocí, he tenido algunas relaciones sexuales que al menos a mí no me resultaron satisfactorias. He intentado ligar con tías, para desistir incluso antes de comprobar mis posibilidades, por falta de interés no sé si suyo, mío o de ambos.

¿Qué puedo hacer? ¿Me hago eunuco? ¿Me meto a monje capuchino? No me apetece estar con ninguna otra mujer, más que esa y tengo motivos sobrados para saber que jamás será posible. Desde luego, lo que tengo claro, es que tengo que aprender a disimular mejor lo que siento.

JHY

!Gracias por tu consulta! Aunque el enamoramiento tiene muy buena prensa gracias al cine y la literatura, en realidad no deja de ser un estado alterado de conciencia, un subidón de drogas que produce nuestro propio cerebro.

Las endorfinas se asemejan en su composición química a drogas como el opio y morfina, por lo que también reciben el nombre de opiáceos endógenos, otra sustancia que segrega el cerebro de alguien “enchochado” es la feniletilamina, que se parece a las anfetaminas, lo cual te hacía más nocturno y activo a ratos (Y sin animo de ponerme moralista, ya que tu salud es responsabilidad tuya y estoy a favor de la legalización, fumar porros potencia tanto el buen rollo como el malo).

Vamos, un autentico potaje químico que desestabiliza a cualquiera.

Esto se produce para garantizar –a nivel evolutivo- que haremos cualquier gilipollez con tal de hacer nuestra a la persona amada, por tanto si yo fuera tu abogado diría tranquilamente “mi defendido no era responsable de lo que hacía, no fue culpa suya”.

Por otro lado ¡Oye, quien no hace nunca el capullo TAMPOCO HACE NADA INTERESANTE EN SU VIDA!, o como decían Siniestro TotalSolo los estúpidos tienen la conciencia tranquila”. Pero contestemos tu cuestión ¿Cómo quitarte la obsesión?

DIVIDE TU ATENCIÓN

Algo que los hombres y las mujeres con éxito seduciendo saben es que pueden prevenir el enchochamiento dividiendo su atención en múltiples objetivos, es decir, coqueteando con mucha gente al mismo tiempo.

La idea es no invertir demasiado emocionalmente y repartir así tu atención por muchos frentes, y más adelante centrarte más en serio en alguno si ves que, una vez conoces más a la chica (Y ELLA RESPONDE A LA TENSIÓN SEXUAL YENDO DETRÁS DE TI) vale la pena.

El coqueteo no requiere de mucha atención, tan solo se trata de estar abierto a crear tensión sexual “medio en broma medio en serio” con cualquiera, como mero entretenimiento –o entrenamiento si así lo prefieres-

Ese es precisamente el objetivo de muchas chicas al tener a muchos chicos agregados en el messenguer: tener siempre pagafantas y amigos que le hagan dividir su atención para evitar obsesionarse con los chicos que REALMENTE LE GUSTAN y que, como no podía ser de otra manera, NO SUELEN ESTAR NUNCA CONECTADOS ¿el motivo? El que estáis pensando: ¡porque tienen mujeres que atender en persona y no pueden perder el tiempo delante del PC!.

No quiero decir con esto que el messenguer no sirva para seducir ni que no haya seductores especializados en este medio, lo que si digo es que en cuanto detectan que la chica vale la pena su estrategia se centra en crear tensión sexual y QUEDAR EN PERSONA LO ANTES POSIBLE antes de perder días y noches hablando de cosas –que es lo que hacen LOS AMIGOS, no los seductores-.

Tampoco te recomiendo eso de “sacar un clavo con otro” porque tan solo estás cambiando tu obsesión de sitio, en este caso a las chicas que te ligas y a las cuales acabas comparando con tu “amor platónico”. No es justo para la otra chica –que seguro tiene otros atractivos aunque no sea como tu quisieras que fuera- que la compares con nadie, no lo merece y es una forma tonta de auto-castigo.

En cambio si sería para ti aconsejable abandonar la idea de tener una relación –al menos por una temporada- y coquetear con las chicas SIN QUERER LLEGAR A ALGO MÁS, solo por diversión.

Hacer nuevos amigos o contactar con viejos con los que hace tiempo no tengas contacto también en buena idea, sobre todo la cosa es SALIR DE TU BURBUJA y dejar que nuevos actores entren en la serie de televisión que es tu vida.

Y vosotros lectores ¿Qué os ha ayudado a salir de un enchochamiento? ¿Qué aconsejaríais a nuestro compañero en apuros? Esperamos vuestros comentarios

Si quieres participar y mandarnos tu consulta por email a:

Indicándonos en el asunto que es para esta sección “consultorio aprende seducción”. Sed concisos pero no olvidaros ningún detalle que creáis importante, vigilad la ortografía y !tened un poco paciencia!

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