Minifaldas de cuero fotos

Date: 16.10.2018, 08:51 / Views: 35263

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Recopilación: Arkivperu. Textos y fotos: El Comercio / Caretas / La Prensa / Arkivperu

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1.- El uniforme “Comando” (1949-1973)

arkivperuEl familiar atuendo escolar que era conocido como “Comando” se creó como una alternativa para solucionar la economía de los padres de familia, debido a su variedad de uso y su durabilidad.

El señor Alfredo Maccera, gerente de la división de confecciones textiles de la casa “Reiser & Curioni”, comenzó a bosquejar un diseño que reuniera las condiciones más exigibles para vestir a la juventud escolar y sobre todo con bajo costo. Corría el año 1948, y era director del Colegio Nacional de Guadalupe el entonces Comandante Gonzáles Iglesias, quien tenía la idea de un atuendo que tipificara al alumno guadalupano.

El colegio Guadalupe fue fundado el 14 de noviembre de 1840, y su primer local se ubicaba en la calle Belén.

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Maccera y Gonzáles Iglesias tuvieron varias conversaciones y, luego de estudiar los pro y los contras, surgió el primer modelo “Comando”, diseñado exclusivamente para el colegio Guadalupe. Ese año, el Guadalupe conquistó la aprobación unánime de su uniforme en su presentación den el desfile de Fiestas Patrias. El Ministro de Educación de entonces, el General Juan Mendoza, tomó interés de la experiencia del Guadalupe, por lo que recomendó a partir de 1949, según resolución suprema, el uso del nuevo uniforme en los establecimientos nacionales y particulares.

Según Maccera, el motivo del nuevo uniforme se inspiró pensando en la popularidad de los comandos ingleses de la II Guerra mundial, guardando desde luego las distancias. Según él, el motivo tuvo también un factor de orden psicológico: “igualando también la presentación sin desniveles de posición económica”.

En cuanto al diseño, los artífices eran exclusivos y patentados por Texoro, una marca nacional de confección que funcionó desde 1948. Texoro tuvo en cuenta la necesidad de brindar primero, un vestido masculino de verano, basado en algunos modelos del exterior. El “Comando Texoro” fue de este modo bautizado, luego que sus diseñadores peruanizaran el modelo y de acuerdo a la escala nacional.

Su practicidad estaba representada por el material, un , de color kaki, de por sí, resistente, el cual se mantenía muy bien después del lavado y al que no se le salía la pelusa.

El color kaki, también llamado Caqui o khaki, es un color utilizado originariamente en uniformes militares. Su nombre proviene de la palabra inglesa khaki, el nombre que dieron los británicos al color de los uniformes de sus tropas coloniales de India, Afganistán y Pakistán.

El conjunto de “Comando Texoro” comprendía camisa, pantalón, corbata y cristina. Si bien la disposición suprema del ministerio de Educación establecía que el modelo del uniforme escolar debería consistir en: a) una camisa con cuello, dos bolsillos y hombreras de color kaki; b) un pantalón y cinturón de cuero, igualmente de color kaki; y c) en las hombreras se colocaban cintillas que indicaban el año de estudios, las iniciales del colegio se llevaban en el brazo derecho, a la altura del hombro, y los distintivos de eficiencia académica o pre-militar se colocaban en el pecho al lado izquierdo.

El uniforme comando contribuyó a desarrollar una industria nacional y muchos confeccionadores se vieron beneficiados.

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Durante los años el uniforme comando evolucionó en diseño y funcionalidad. La cristina y corbata cayeron en desuso, el cuello fue desarrollado en texoflex (de propiedades inarrugables) distinguiéndose el pantalón por sus líneas exclusivas “Ivy League”. Texoro comenzó también a aplicar el famoso proceso de Koratron o “planchado permanente”, que fue desarrollado en 1961 por la empresa norteamericana Koret of California. A través del proceso Koratron la tela recibía un pre-tratamiento químico y de calor que activaba las propiedades del planchado permanente. El resultado era una prenda capaz de mantener su forma y resistir arrugas.

Campaña publicitaria de Koratron © (USA, 1969)

A través de los años, otras empresas como El uniforme Comando kaki para niños y se seguiría utilizando después de la reforma de Velasco en 1971 hasta 1973, cuando el uniforme escolar único pasó a ser obligatorio, como lo veremos más adelante.

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Arriba: 1. Uniformes “Combate” (1970) 2. Aviso de Oechsle (1970) 3. Monterrey Escolar” (1969)

 

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Arriba: 1. Colegio San José en el Callao (1952) 2. Estudiantes del San Silveste (1947). 3. Alumnos de primaria del Champagnat (1955)

 

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2.- Los uniformes en colegios particulares

(Por GC, colaborador de ARKIV)

Los colegios particulares tenían sus propios códigos de vestir, los cuales variaban según la institución. Por lo general, el saco y pantalón eran de colores diferentes (marrón, verde o azul y los pantalones gris o beige), y la corbata era de color similar al saco o con algunas variantes a rayas.

Casi todos los colegios sugerían a los padres de familia comprar los uniformes considerados “oficiales”, en tiendas que estaban conectadas a ellos (en colegios como el Markham y el San Andrés sastres amigos o padres de familias tenían negocios de venta de estas prendas).

Las insignias eran negocio aparte y exclusivo de los colegios y sólo ellos podían vender la variante oficial. Existían sin embargo casos donde comenzaron a replicarlas en otros sitios, pero con inferior calidad. El emblema de los colegios era muy importante y revisado al inicio de año para ver su cumplimiento.

1. Alumnos del colegio San Andrés esperando cruzar la avenida Petit-Thouars en la esquina con Hernán Velarde (1958). Foto: Blog César Vásquez. 2. Recreo en Colegio Pestalozzi (Miraflores, 60s). 3. Avisos de ternos para escolares “Harry” y “Alba” (1970). 4. Formación de alumnos del colegio La Salle, ubicado en el distrito de Breña.

En cuanto al uniforme de las mujeres, las normas no eran tan estrictas y existía cierta libertad en la forma de vestirse. Las faldas y medias podían ser de colores diferentes, incluso se usaban faldas de diseños o dibujos que mantenían el color principal y eran permitidas. Si por ejemplo el color oficial de las medias de eran grises o negras, se aceptaba el uso de medias blancas o celestes.

En los colegios particulares hubo hasta 1969 o 1970 el curso llamado “Instrucción Pre Militar” (IPM); una clase obligatoria de educación cívica que también te obligaba a entrenar para los desfiles militares, aniversario de nacimiento de José de San Martín, marchas y diversos actos cívicos. Durante la semana los alumnos usaban el uniforme de saco y corbata pero cuando tocaba la clase de IPM, los alumnos vestían el uniforme Comando y el saco de vestir encima (el uniforme kaki debía mostrar galones que identificaran tu grado, si estabas por ejemplo en quinto de primaria lucías 5 galones azules, si estabas en primero de secundaria, un galón rojo el cual se ponía en la tira que caía sobre los hombros de la camisa).

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Arriba: Desfile premilitar. Batallones de ciclistas del Campagnat (1952).

En cuanto al uniforme deportivo, este seguía las costumbre de las escuelas británicas utilizando el sistema de “Houses” internas (a lo Harry Poter), creadas y mantenidas siguiendo la tradición del colegio.

Por lo general, pertenecías o te asignaban la “House” que tus hermanos, primos o parientes hayan tenido en el colegio anteriormente. Habían cuatro Houses con nombres y colores particulares (por ejemplo en el colegio San Andrés estaban la McKay-Amarilla; Stuart-Roja; McGregor-Verde; Douglas-Azul, etc.). Al vestirte deportivamente tenías que llevar un polo de ese color y pantalón beige con medias blancas. Quizás tradiciones algo ridículas para ser aplicadas en nuestro país pero en Inglaterra y USA esas costumbres son sagradas y perduran aún en las universidades.

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Todos estos colegios competían en el “Adecore”, un campeonato de atletismo cuya fase preliminar era en el campo de un colegio anfitrión y la fase final era en el Estadio Nacional, donde podías ver en persona a Edith Noeding del Von Humboldt, Patricia Mantero y otras estrellas deportivas del momento.

Para la graduación en los colegios particulares sólo era requisito vestirse en traje (saco y corbata), y vestido de fiesta/ calle para las mujeres, aunque habían algunos muy pocos colegios que utilizaban la túnica de graduación a la USA (colegio Roosevelt entre ellos).

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Arriba: Estudiantes del San Silvestre en el campeonato “Adecore” en el Estadio Nacional (1975) Abajo: Fiesta de graduación de 1975 en el San Silvestre.

 

Arriba: Aviso de la marca Polystel (1970)

3.- Tratando de establecer el “uniforme único” (1967-1970)

Año 1967. Mientras que en los colegios estatales de hombres reinaba el uniforme escolar militar “Comando”, en la mayoría de colegios femeninos se había desatado desde años atrás, una verdadera competencia sobre el modelo y número de uniformes que debían de lucir las alumnas escolares.

El Ministerio de Educación comenzó a estudiar la necesidad de crear un económico uniforme único que proteja el bolsillo de los padres de familia, así como las continuas — y sospechosas — modificaciones que cada colegio hacía de ellas.

Apenas ingresó al portafolio, el ministro Enrique Tola Mendoza decidió poner solución al asunto y crear un uniforme único que pudiera pasar de hermanas mayores o menores y que soportara los cambios de colegio. Para el diseño se pidieron sugerencias tanto al Instituto Peruano de la Moda como al Instituto Nacional de Normas Técnicas y Certificación (INANTIC) y también a las doctoras Bruce y Noriega del Aguila del propio Ministerio.

Un mandil blanco fue sugerido en primer momento, pero pronto fue desechado. Se ensuciaba con tanta facilidad que obligaba a tener tres, por lo menos, con lo que resultaría caro por más económica que fuera la tela. En ese tiempo, el mandil blanco era usado por el 90 por ciento de los escolares en Argentina, Colombia y Costa Rica, pero ahí tenía los mismos inconvenientes.

 

Arriba: Propuesta de uniforme escolar femenino presentada por el instituto Peruano de la Moda (1967) Funcionaria del Ministerio de Educación examina varias sugerencias presentadas para el uniforme único. (1967)

El Instituto de Moda presentó una serie de ingeniosas posibilidades en colores alegres y ciñéndose a las condiciones de “cómodo, bonito y económico” impuestas por el Ministerio. Entre las propuestas modernas se encontraban algunas al estilo “ye-yé” de la época y otras más convencionales pero con colores más simpáticos, como el azul. De adoptarse algunos de estos modelos, se produciría una espectacular metamorfosis escolar.

En 1969 se hizo el primer intento de implantar un uniforme único escolar para las mujeres, que se decretó obligatorio para los alumnos nuevos de cada plantel de colegios oficiales, municipales y fiscalizados. A partir de 1970 se declaró obligatorio para todos los estudiantes, incluso los particulares.

El uniforme, en el caso de las mujeres consistía en un vestido “jumper”, color azul marino con escote en “V y sin mangas; falda en corte “A” sin tableros, a la altura de la rodilla y con un cinturón de cuatro centímetros de ancho, abrochado al centro .

La blusa era de color celeste con cuello sport y mangas largas con puños. El uniforme se complementaba con zapatos con pasadores de color marrón, y medias también marrones, que podían ser cortas o tipo “Mary Poppins”.

En los lugares de clima frío o durante el invierno, se usaría chompa azul sobre la blusa, y en los lugares muy cálidos la blusa sería de manga corta.

La insignia del plantel iría cosida a la blusa, en la manga derecha, a seis centímetros de la costura del hombro. No se usarían gorras, sombreros ni guantes.

Uno de los primeros planteles que confeccionó este modelo para las alumnas fue el Colegio Nacional de Mujeres “Isabel Chimpu Ocllo” de San Martín de Porras.

Como uniforme de educación física para mujeres se implantó una blusa de manga corta y falda y pantalón blanco.

Esta propuesta fue finalmente solo temporal, ya que el 4 de diciembre de 1970 se produciría “la gran reforma”, cuando el Ministerio de Educación reveló las características del uniforme escolar único que se pondría en vigencia desde 1971, para los alumnos que recién ingresaban a estudiar y que se implantaría como obligatorio.

 

Arriba: Uniforme Único Texoro (1972)

—— Texto: Carlos Batalla. Huellas digitales El Comercio / Fotos: Arkivperu ——

El uniforme escolar “gris rata” nació hace 40 años

Se estrenó el 1 de abril de 1971 con los más pequeños, pero el 30 de noviembre de 1970 el Gobierno militar del general Juan Velasco Alvarado (1910-1977) dio a la prensa los detalles de lo que sería este uniforme tan recordado por aquellos que cursaron estudios en Primaria o Secundaria desde la década de 1970. Aunque ya hace años que no es obligatorio, el conocido popularmente como uniforme “gris rata” perdurará en la memoria de todos los que lo vistieron alguna vez en sus vidas.

Si hablamos en sentido estricto, el Uniforme Escolar Único constaba de una camisa de popelina (blanca), sport, de manga corta, sin hombreras; un pantalón largo (gris), sin pliegues delanteros y sin basta, y finalmente las medias que debían ser también grises, así por lo menos indicaban las autoridades gubernamentales.

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Había tal meticulosidad en las decisiones del sector Educación, que se fijó que los zapatos “serán llanos y sin punteras”, y que la chompa gris, “de lana en punto llano”, la misma se usará “cerrada con escote en ‘V’ y mangas largas”, lo cual podía variar según las condiciones climáticas o la salud del menor.

Estas disposiciones se oficializaron días después, el 3 de diciembre de 1970, cuando el Gobierno militar expidió la Resolución Directoral N° 953-IC-DGI-70, en la que se establecieron puntualmente las normas técnicas e industriales del uniforme estudiantil.

Para ello, se constituyó el Comité Especializado de Uniformes Escolares, integrado por representantes “de la Técnica, Producción y Consumo”, el cual aprobó cada detalle del nuevo ajuar estudiantil (menos los zapatos).

Normas de la vestimenta escolar

El Comercio en su edición del 1 de diciembre de 1970 explicaba el trance que significó aquel cambio de vestuario, incluyendo el detalle de las insignias. Estas serían “de plástico de 5 por 7 centímetros con el distintivo de cada colegio; se llevará en la parte superior izquierda de la camisa o de la chompa”.

Pero los más pequeños que se iniciarían en el colegio en 1971, iban a asumir reglas más especiales, ya que se estipulaba que los menores del primero y segundo grados de Primaria usarían pantalón corto y medias grises “de tipo sport, de tejido acanalado, hasta la rodilla”.

Las alumnas tenían las mismas condiciones en el vestuario y en los colores que sus compañeros, salvo, obviamente, la falda. Esta debería cumplir ciertas condiciones: “Hasta la altura de las rodillas (…) con un tablero adelante y cruce completo atrás. La falda se sostendrá con tirantes en forma de ‘H’ en la parte delantera y cruzada en forma de ‘X’ en la parte posterior”. Las medias grises, para variar, llegarían “hasta la parte inferior de las rodillas”.

Era la primera vez que los peruanos leían ese tipo de instrucciones. En medio de tan estrictas medidas, hubo algunas prendas opcionales. Ya casi pocos los recuerdan, pero los escolares de entonces tendrían la posibilidad de lucir unos hermosos ponchos. Eso sí, tenían que ser de lana, rectangulares, sin flecos y con escote en “V”. Para las mujeres el poncho era rojo, y para los hombres, azul.

En los años 70 y 80 se podía ver a muchas estudiantes de distintos colegios privados y públicos lucir sus coloridos ponchos, pero mucho menos a los hombres. Y es que nadie quería parecer un “chalán junior azulado”. La otra prenda opcional, para los más pequeños (del Preescolar y Primaria), que se instituyó en esa fecha, fue el mandil de dril, color gris perla, con bolsillos en la parte delantera y un cinturón.

Arriba: Aviso de Sears (1973)

Entre el autoritarismo y la necesidad

Una muestra reveladora de que fue una imposición gubernamental a la ciudadanía, sin opción a réplica ni alternativas, es que en el mismo Reglamento del Uniforme Escolar del Ministerio de Educación se indicaba que el uso era obligatorio para asistir a clases, así como a los actos y ceremonias oficiales. Además, amenazaban al estudiante imprudente (y a sus padres) al ordenar que estaba “terminantemente prohibido alterar las formas y colores y dimensiones de las prendas, y usar otros no contempladas en el Reglamento”.

El entonces ministro de Educación, general Alfredo Arrisueño Cornejo, quien hacía una semana apenas había sido ascendido al grado de general de División (antes era general de Brigada), había expedido días antes, el 27 de noviembre de 1970, la Resolución Directoral N° 924-ICDGI-70, que normaba técnica e industrialmente “la calidad que debe cumplir el calzado para escolares”.

En este documento oficial se añadían complejas tablas, con hormas y especificaciones sumamente técnicas, muchas veces incomprensibles para el hombre común. En estas tablas se planteó la confección del calzado para mujeres de los números 21 al 40, y para hombres del 21 al 42. Pero la resolución olvidó un detalle clave: no fijó el color de los zapatos colegiales. No obstante, como casi todo era oscuro, estos quedaron de color negro.

arkivperuArriba: Fotos del catálogo “San Silvestre Magazine (1974-75)”

Esos primeros días de diciembre de 1970 la comidilla en las esquinas de los barrios, en los bares y oficinas era cómo se verían sus hijos e hijas con esos adustos modelos escolares. De esta forma, se anunciaron también -el 2 de diciembre- los uniformes escolares para el recordado curso de Educación Física (si te tocaba los viernes a la “última hora” era fijo que te quedabas jugando fulbito hasta las 2 ó 3 de la tarde).

Para este curso, los muchachos debían ajustarse los pantalones cortos de color azul, las medias y zapatillas blancas y la camiseta también blanca, con el nombre del curso escrito en el pecho, y, en los casos más apegados a la letra, con el Escudo peruano estampado a todo color en el centro del polo. Mientras tanto, las muchachas vestidas de riguroso blanco, debían lidiar con el short-falda que de cómodo parecía tener poco.

Arriba: “Cuvisa Poly-Escolar” (1973)

arkivperuEl aporte de Mocha Graña

Pero, ¿de dónde surgió esta idea, este modelo y el color gris para los estudiantes de la época “revolucionaria”? Se dice que, tras dos años de Gobierno militar (1968-1970), se impuso la necesidad de homogeneizar el aspecto exterior de los educandos del país.

Una nueva Ley General de Educación se avecinaba entonces, y en el proyecto respectivo se consignaba el “Uniforme Escolar Único”, es decir, todos los estudiantes de los diferentes grados y colegios del país debían vestirse exactamente igual; de esta forma, afirmaban, no habría diferencias ni pretextos para discriminar a nadie por razones culturales, económicas o sociales.

Pero el Gobierno de turno quería asegurarse de que su proyecto prosperara, y acudió por ello al conocimiento de una especialista como Rosa Graña Garland, más conocida como Mocha Graña, quien tomó en cuenta un tipo de tela resistente y un color que no pudiera desteñirse fácilmente.

El fin era que el Uniforme Escolar Único soportara el uso y el lavado sin deteriorarse. El gris entonces demostró que seguía siendo gris a pesar de las maratónicas lavadas al año. Se impuso la razón práctica y funcional, muy útil para el caso requerido.

 

Arriba. “Uniforme único preconfeccionado” (Sears, 1973)

Reinó más de tres décadas

Si bien el anuncio de este nuevo uniforme se dio el 30 de noviembre de 1970, y la resolución directoral el 3 de diciembre, recién las normas entrarían en vigencia -como ya dijimos- desde el 1 abril de 1971, y solo para los niños del primer grado de instrucción primaria, es decir, los recién llegados. Sin embargo, esto llegó con una advertencia dada desde el inicio: en 1973 todos vestirían el uniforme gris y blanco.

Desde entonces, y durante más de tres décadas, los colegios privados y públicos no tuvieron modelos y colores propios (menos el uniforme caqui de los años 60) sino el gris y el blanco. Para los años 90 estas normas se flexibilizaron al punto de que ya se podían volver a ver a colegiales (particulares) con uniformes y colores propios.

Las anécdotas sobre el uniforme y las vicisitudes de los escolares de los años 70 hasta los albores del siglo XXI son muchísimas, incontables, y seguramente algunas inconfesables. Los parches de cuero negro, marrón o gris para esas salvajes rodillas con agujeros; las camisas albas que en quinto de Secundaria terminaban como un mural callejero, con las firmas y los dibujos de los compañero de promoción, o la chompa gris en la cintura como acto de osadía y que el auxiliar de conducta odiaba y perseguía como si se tratase de un acto sacrílego.

arkivperuO también las complicaciones de muchos por mantener la camisa blanquísima de lunes a viernes… ¡Y había quienes solo tenían una sola camisa! O los benditos o , con los temidos “bautizos” del 1 de abril que no eran sino tremendos pisotones que parecían partirnos los dedos del pie… En fin.

Una larga historia de aventuras y desventuras. Pero, mejor, ustedes mismos dejen sus comentarios con anécdotas personales. A ver de qué nos enteramos.

Notas arkiveras:

— Recuerden que el uniforme único contemplaba, para el invierno, un poncho rojo para las chicas y uno azul para los varones. Las chicas sí lo aprovecharon, mas no los hombres. Una vez en mi colegio a uno se le ocurrió ir con el poncho azul. Fue tanta la burla que el pobre nunca más se lo puso.

El policía escolar usaba cordón rojo y blanco y el brigadier amarillo.

Punto a parte el uniforme de “Educación Física” polo blanco y short azul o blanco, las niñas usaban un short-falda, y las infaltables zapatillas de lona “Sin Fin”, “Bata Rímac”, “Dunlop” y “Tigre” con las medias blancas hasta la rodilla con dos líneas azulinas, el buzo azul oscuro con el nombre del colegio en arco en la espalda, simplón y “único”, en secundaria en el glorioso Santa María de Breña terminé usando unos buzos Monty, existían los Lolas que eran algo distintos, en el salesianos usábamos unos buzos que los mandaba a hacer en la Casa Mitzuwa.

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— Recuerden que tuvimos una entrada anterior de los uniformes escolares Polypima:

Algo curioso para resaltar era que en los 70´s algunos escolares de posición acomodada se resistían a cuadricularse y se “rebelaban” poniéndose casacas en vez de chompas, iban con zapatillas Adidas, etc.

Con las crisis de fin de primer gobierno de Alan García. La gente ya no tenía plata para uniforme, recuerdo que se quitaron unos pliegues en las faldas grises, se podía ir con blusa y camisa fuera fuera del uniforme, y teóricamente hasta se llegó a liberar el uso del uniforme, recuerdo escolares en ropa de colores los primeros días de clases. Contrariamente a los 70´s, a fines de los 80´s inicios de los 90´s la gente acomodada llevaba el uniforme lo más pulcro posible para dar a entender que ellos si podían lucir el uniforme sin falencias.

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Pilar Brescia en atuendo escolar durante el rodaje de “Aventuras prohibidas” (1978)

–– Ese uniforme no inspiraba la imaginación, pero una chica guapa es guapa aunque vista harapos, sobre todo cuando era primavera y usaban sus medias bajas y los tirantes sueltos de los hombros, hoy las falditas de pliegues que usan algunos colegios, la verdad es que parecen otra cosa.

En los 70s algunos colegios privados pudieron conservar por buen tiempo su uniforme por buen tiempo, el que mas recuerdo es del Sophianum. Imposible olvidarse de las faldas escocesas.

Y no olvidemos que para los primariosos el uniforme venía complementado con un horrible mandil gris abotonado adelante para los hombres y hacia atrás para las niñas. A veces, en el caso de los niños, el mandil se sustituía por un incomodísimo overol como los de mecánico.

 

 

 

 

 

 

 





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