Ver fotos de gatos lindos

Date: 16.10.2018, 08:01 / Views: 43185

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A muchos de nosotros nos encantan los gatos ¡Y  también los perros! Pero ¿Pueden convivir bajo un mismo techo? No sólo se puede sino que la convivencia puede ser maravillosa, si sigues nuestras recomendaciones.

El tópico que existe sobre que perros y gatos no se llevan bien y no pueden convivir, es eso, un tópico, salvo raras excepciones. Está demostrado que tanto un gato como un perro, pueden vivir juntos y armoniosamente, solo hay que marcar ciertas pautas y tener paciencia para criarlos en un entorno apacible y amigable. Por supuesto esto no significa que todos los perros y gatos, pese al esfuerzo, se lleven bien.

Si no se consigue una perfecta convivencia es más por el propio carácter de los animales que porque sean de distinta especie, ya que existen animales que no pueden vivir ni tan siquiera con los de su misma especie. Por el contrario hay perros y gatos que han sido amamantados conjuntamente por un mismo animal, han sido hermanos de leche y se han llevado de maravilla pese a tener comportamientos y costumbres distintas.

La convivencia entre perros y gatos puede resultar armoniosa

Hay que tener claro los comportamientos de los gatos y los perros y sus características, conociéndolas, se les ayudará mejor a su adaptación.

Los felinos son muy independientes, necesitan su espacio y no aceptan muchos mimos y caricias. Cuando el gato quiera un acercamiento ya se aproximará él. Tampoco necesita pasear ni ejercitar continuamente, no hay que obligarle ni levantarle si está tumbado y con un pequeño espacio para comer y otro para hacer sus necesidades, está satisfecho, no estaría de más tener algún objeto para que se afile las uñas y hay que contárselas a menudo. Siguiendo estos parámetros el gato puede convivir con quien sea, otro gato, un loro, un perro o una persona.

El perro por el contrario necesita pasear y ejercitar, unos más que otros, dependiendo de la raza, se recomienda al menos tres veces al día. Hay que enseñarle a defecar y orinar en la calle o en un parque y siempre en el mismo lugar y a las mismas horas.

Una vez teniendo claro los comportamientos de estos animales, hay que dedicar tiempo a su adaptación y la aceptación del uno al otro, ya que ellos, también son  conscientes de las diferencias existentes.

Lo mejor sería que los animales se criasen juntos o bien que fuesen muy jóvenes  pues su carácter y costumbres todavía no están del todo asentados y resulta más fácil hacerles convivir juntos como algo natural. Si existe un rechazo, lo normal será que provenga del animal que ya estaba ubicado en la familia y no quiere ceder su espacio a una nueva mascota sea de la especie que sea,  todavía resultará más difícil si el animal es viejo. Al animal veterano hay que hacerle patente que se le sigue queriendo y que el recién llegado será su nuevo compañero de juegos, así no existirá rivalidad. Hay que dejarles juntos, bajo vigilancia pero sin forzar en exceso la situación. Siempre hay que tener en cuenta el tema de la territorialidad, por eso es muy conveniente que cada cual tenga su espacio bien definido y solo juntarles en lugares comunes y jugar con ellos. Pasado un tiempo, si son animales sociables, ellos mismos se buscarán e incluso compartirán espacio. Lo ideal sería que fuesen de distinto sexo.

Hago hincapié en el tema del espacio individual porque así se evitarán peleas entre ellos por la comida, juguetes u otros enseres, así como por el acercamiento de una persona hacia uno de los dos animales para reclamar caricias. Si se observan excesivos gruñidos o que se enseñan los colmillos, está claro que algo se hace mal. Es el momento de recapacitar y volver a empezar. La paciencia es fundamental en estos casos por parte de los dueños de las mascotas. Hay que evitar los celos, a la hora de mostrar cariño se deben repartir las caricias a los dos animales por igual.

Siguiendo estas pautas se conseguirá una estupenda relación entre los animales, se harán amigos incondicionales, sobre todo si son de diferente sexo ya que de esta manera se descarta el tema de la territorialidad y si todo va bien, compartirán cama, comida, juegos y mimos.

Mi experiencia personal:

Yo tengo un perro que llegó a casa cuando tenía 3 gatos y la experiencia ha sido una de las mejores que hemos tenido. Al contrario de lo que indican todos los tópicos no se criaron juntos. Mi perro llegó a casa con 9 meses, con una altura hasta mi cintura y pesando 21 kilos. En casa tenía ya un gato de 17 años, una gata de 5 y otra de 3. La adaptación fue maravillosa. Lo único que procuré fue que el perro hubiera convivido con gatos y no se tirara a por ellos. Habilité un espacio para el perro y respeté el tiempo que necesitaban mis gatos para salir de su escondite. Supervisé las presentaciones. En menos de un par de días dormía siempre junto a mi gato anciano y no quitaba ojo cuando alguien se acercaba a él (mi perro supo desde el primer día que estaba enfermo) y poco a poso se convirtió en el compañero de juegos preferido por mi gata pequeña ¡Todo un ejemplo de convivencia!

¿Y tu? ¿Tienes gatos y perros? ¡Cuéntanos tu experiencia!

vía Esencialmujer.





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